sábado, 3 de noviembre de 2018

Oda a mi espejo

Imagen: El Pacheko

Murakami menciona en su libro De qué hablo cuando hablo de correr, lo siguiente: “…me guste o no, éste es el cuerpo que tengo. Mi cuerpo, con sus límites y sus inclinaciones. Al igual que con mi cara o con mi talento, aunque haya aspectos suyos que no me gusten, no dispongo de otro cuerpo, así que no tengo más remedio que ir tirando con él…”

Me gusta esta reflexión porque en estos tiempos globalizados y de extrema superficialidad donde existen estereotipos de belleza para encajar, de repente no entendemos que, aunque la genética no haya sido tan benevolente con nosotros, nuestro cuerpo es un templo que hay que cuidar y, por lo tanto, estar agradecidos. Podremos estar a gusto o a disgusto con él. Tal vez existan ciertas partes que no nos gustan o tal vez consideremos que hay algunos trozos de piel que no deberíamos tener. Pero agradezcamos a ellos por permitirnos ser quienes somos.

Así que, tomo como pretexto mi cumpleaños número 33, para agradecerle a este cuerpo que me ha acompañado durante esta vida.

A mí, por ejemplo, no me gusta ni mi nariz ni mis orejas, hubiera preferido tener una nariz respingada y unas orejas pequeñas y discretas. Sin embargo, agradezco por esta nariz que me ha permitido degustar los olores más deliciosos y estas orejas con las que he podido escuchar desde las palabras más dulces hasta las palabras desagradables, y con las que he escuchado a (casi todas) mis bandas favoritas.

Agradezco por esta boca y estos labios, que aunque grandes, me han permitido probar los bocados más deliciosos y disfrutar de los mejores besos. Gracias por esta voz que no es la más entonada, pero no le impide reír fuerte y cantar con todo el sentimiento. Gracias por estos ojos que aunque son un poco miopes, también son como dos granos de café y con los que he apreciado los mejores paisajes, tomado fotos y los que me delatan cuando me siento contenta o triste.

También quiero darle las gracias a mis manos, antes pensaba que eran demasiado grandes e incluso masculinas, pero ahora me encantan; creo que son de pianista. Gracias por estos brazos, porque me han permitido abrazar a la gente que quiero (a veces se me complica, debo confesar).

Gracias por estos pies, con ellos he caminado muchas ciudades, recorrido muchos kilómetros, brincado, paseado. Ellos no serían nada sin mis piernas, tal vez la parte que más me gusta de mi cuerpo. Son fuertes, largas y gracias a ellas puedo bailar, correr y ahora hasta jugar fútbol.

Falta agradecer a muchas otras partes más, las que levantan una mirada de vez en cuando. Y qué decir de mi cerebro, el que memoriza lo que le interesa y desecha lo que no es importante. El que me permite ser analítica y lectora.

Cada parte es especial, puedo agradecer porque tengo un “cuerpazo” muy sano y que me ha dado poca lata. Pero, sobre todo, porque me ha permitido disfrutar y vivir. Quiero seguir utilizándolo mientras Dios me lo permita y siempre quiero recordar lo que dice Pearl Jam en I am mine:

I know I was born and I know that I'll die
The in between is mine
I am mine

viernes, 28 de diciembre de 2012

Latidos

Foto: yo mera
“Todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora”.                                                                                                           Eclesiastés 3:1
Un año más a punto de culminar y comienzan las reflexiones que si bien, deberíamos hacer todos los días, resurgen en estos días en los que un calendario más se termina.
 
Pienso que todos los días son buenos días para plantearnos cómo queremos vivir, para analizarnos, para tomar decisiones, para cerrar ciclos, para comenzar nuevos ciclos, para ser felices, para disfrutar, para reír, para soñar. Es hasta de cierta manera ingenuo, esperar al “próximo lunes”, al “próximo mes”, al mismo “mañana” para comenzar a vivir y para cambiar lo que queremos cambiar. Pero si bien quiero tomar de pretexto que estoy a 3 días de concluir este año de tantas vivencias, podría decir que estoy agradecida por lo que tengo.

Este año, como cada uno de mis años, me permitió crecer, me concedió la dicha de seguir aprendiendo, de seguir cayéndome para después levantarme y continuar. Este 2012 me dejó obtener muchas cosas, pero entendí que a veces para ganar unas, debes perder otras. Debes hacer sacrificios y tomar en cuenta cuáles son tus prioridades. Me volví a decepcionar de la gente, comprendí que no los que están contigo todos los días son tus amigos, que las personas siempre veremos nuestras conveniencias, que somos egoístas y hasta injustos con los terceros. Pero también observé que la gente que menos piensas que te va a apoyar, lo hace sin pedirte nada a cambio. Que la vida es un vaivén de peleas y reconciliaciones, a veces necesarias, a veces no tanto.
 
Reforcé lazos, rompí otros. Perdí un empleo, pero gané otro. Entendí que hay cosas más importantes que otras, como estar bien física y emocionalmente. Que el dinero y los lujos no lo son todo. Que de nada sirve tener 50 pares de zapatos si no los puedes usar por causa de un esguince. Que un día estás arriba y otro día estás abajo. Aprendí que la sencillez de tu alma te abrirá puertas, y que a veces, aunque me cueste sonreír debo hacerlo para que así me recuerden. Que el stress laboral puede hasta lograr separarte de los que más quieres. A decir las cosas, pero saber cuándo y cómo decirlas, sin que te creen un conflicto más allá de lo normal. Pero sobre todo, que los momentos se disfrutan, se viven y que las oportunidades no existen todos los días.

Este año me conocí más, soy más fuerte de lo que muchos podrían pensar. Y soy más noble de lo que puedo aparentar. Y que Dios siempre está presente en mi vida, que si no me hubiera agarrado de él, lo más seguro es que hubiera fracasado.
 
Sin duda 2012 me deja un buen sabor de boca, porque aunque al principio comenzó amargo, logré echarle un poco de caramelo, tampoco tanto, porque como lo he dicho: a mí la vida no me gusta rosa, me gusta de colores.

 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Carminum I, 11 («Carpe diem»)

Foto: by me

No pretendas saber, pues no está permitido,
el fin que a mí y a ti, Leucónoe,
nos tienen asignados los dioses,
ni consultes los números Babilónicos.
Mejor será aceptar lo que venga,
ya sean muchos los inviernos que Júpiter
te conceda, o sea éste el último,
el que ahora hace que el mar Tirreno
rompa contra los opuestos cantiles.
No seas loca, filtra tus vinos
y adapta al breve espacio de tu vida
una esperanza larga.
Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso.
Vive el día de hoy. Captúralo.
No fíes del incierto mañana.


Horacio


Mi papá me lo dedicó hace tiempo, a veces se me olvida. Lo publico para recordarlo.

miércoles, 16 de marzo de 2011

En la salud y en la enfermedad (hasta que la muerte nos separe)


Ayer, mientras veía la televisión con mi mamá, nos topamos con una escena de boda, en donde los novios se prometían amor eterno. La pareja enamorada se decían el uno al otro que estarían juntos en la salud y en la enfermedad, que cuidarían el uno del otro y que nada los podría separar, a excepción de la muerte. Mi madre me decía que eso era lo más difícil de casarse, pero que al estar enamorados prometerse eso era lo más fácil, yo cuestioné un poco, ya que con tantos divorcios que suceden en estos tiempos, dícese de gente de la farándula, así como de gente “común y corriente”, esa promesa parecía pasarse por alto. En estos tiempos, nos olvidamos de los compromisos, de las promesas, de las dificultades. Ahora todo es más fácil: si ya no te aguanto, si tenemos discrepancias, es más sencillo darse la vuelta y marcharse.

Tal vez sea por el ejemplo que tuve en casa, tal vez sea por mi corta edad y el romanticismo que aunque no sea exagerado, todavía lo tengo, creo que lo mejor sería luchar por el amor verdadero, o el amor que uno cree en determinado momento que vale la pena.


La realidad es otra. ¿Cómo saber que verdaderamente una persona vale la pena?, ¿Cómo saber que es lo mejor que encontrarás en tu vida?, ¿qué esa persona es lo suficientemente buena para ti?. Preguntas complicadas a mi parecer. Lo cierto es que reflexionando todo esto he llegado a una pequeña conclusión, que puede no ser del todo válida, ni una regla como tal; pero creo que no existen personas “buena o malas para ti”, simplemente hay personas que son las adecuadas para ti. Puede que no sean unos galanes de cine, puede que no tengan el carácter más lindo del universo, las que te retan constantemente, las que te llegan a desesperar, las que te dicen tus defectos directamente y que llegas a creer que no te aman. Sin embargo, que llenan una parte de ti que está vacía y que por ende, en pocas palabras, te complementan. No por ello, significa que tengan que maltratarte emocionalmente, son cosas distintas, lo tremendamente difícil es diferenciar una cosa de la otra, y claro, esperar a que llegue el adecuado para tu vida. Pero supongo que cuando lo encuentras, lo sabes. Hay algo en tu corazón y en tu mente que afirma que es así.

sábado, 10 de abril de 2010

10 cosas que quiero hacer en un futuro

1.-Volver a Brasil. Cada vez que veo las fotos pegadas en mi cuarto, recuerdo todo y me entra una nostalgia poco controlable.

2.-Hacer una maestría. Lo he dejado y no he buscado realmente en qué me quiero especializar, sin embargo tengo y sé que lo voy a hacer.

3.-Operarme los ojos. Llevo 13 años siendo miope y utilizando lentes de armazón y de contacto. Creo que ya es hora de no ser una lente-dependiente.

4.-Comprarme una Televisión. Sonará un poco tonto, pero se me antoja tener una. No porque sea adicta a la televisión, sino porque creo que es parte de una casa y algún día quiero tener una.

5.-Ir a un Spa. Siempre he soñado ir a uno. Que me den masaje, me pongan cremas, consentirme un poco. ¡Ah! Y salir oliendo a cualquier cantidad de olores naturales.

6.-Leer y escribir más. Debo explotar más mi no talento en vez de andar de ociosa con el facebook y el twitter.

7.-Comprarme un vestido rojo. Sí, rojo como para cóctel, dicen que cuando logras vestirte de rojo es porque eres una persona muy segura, así que me atrevo a intentar el reto.

8.-Casarme. No, no es porque sea lo más o menos importante. Y sí, creo que todas las mujeres podemos decir que no es lo único en la vida, pero creo que en el fondo es una ilusión de la mayoría. Espero que sea un buen hombre, que me quiera y que me entienda, ah, y que también quiera a Movie, no sé si ya lo conozco o sí…como dicen por ahí: viene lo mejor.

9.-Quiero hacer menos corajes. Pensar antes de hablar, analizar las situaciones y ser menos explosiva. Sé que es una muy, muy difícil tarea. No sé si algún día la logre totalmente, pero al menos quiero intentarlo.

10.-Quiero que nunca se me pierda la capacidad de estar sola. Nunca dejar de sentirme a gusto conmigo misma.

Sólo como nota aclaratoria, no están en orden de prioridad, quiero realizarlas en un futuro cercano o lejano. Pero realizarlas.

martes, 9 de marzo de 2010

Foto: Yo mera

No me hice ningún propósito de año nuevo, nunca lo hago y ya estando en marzo creo que es un poco tarde como para pensar en uno. Sin embargo, en estos días he pensado que quiero permanecer este año sonriendo. No importa lo que pase, no importe lo que se venga, quiero sonreir y sonreir, y recordarme lo bueno y lo importante por lo que tengo que vivir y seguir adelante.

Simplemente quiero sonreir.

jueves, 22 de octubre de 2009

Bellas Artes

Foto: Yo mera

Si yo fuera un edificio me gustaría ser el Palacio de Bellas Artes. Es bonito, elegante, clásico, un ícono de la arquitectura, no pasa de moda y alberga la cultura.