miércoles, 16 de marzo de 2011

En la salud y en la enfermedad (hasta que la muerte nos separe)


Ayer, mientras veía la televisión con mi mamá, nos topamos con una escena de boda, en donde los novios se prometían amor eterno. La pareja enamorada se decían el uno al otro que estarían juntos en la salud y en la enfermedad, que cuidarían el uno del otro y que nada los podría separar, a excepción de la muerte. Mi madre me decía que eso era lo más difícil de casarse, pero que al estar enamorados prometerse eso era lo más fácil, yo cuestioné un poco, ya que con tantos divorcios que suceden en estos tiempos, dícese de gente de la farándula, así como de gente “común y corriente”, esa promesa parecía pasarse por alto. En estos tiempos, nos olvidamos de los compromisos, de las promesas, de las dificultades. Ahora todo es más fácil: si ya no te aguanto, si tenemos discrepancias, es más sencillo darse la vuelta y marcharse.

Tal vez sea por el ejemplo que tuve en casa, tal vez sea por mi corta edad y el romanticismo que aunque no sea exagerado, todavía lo tengo, creo que lo mejor sería luchar por el amor verdadero, o el amor que uno cree en determinado momento que vale la pena.


La realidad es otra. ¿Cómo saber que verdaderamente una persona vale la pena?, ¿Cómo saber que es lo mejor que encontrarás en tu vida?, ¿qué esa persona es lo suficientemente buena para ti?. Preguntas complicadas a mi parecer. Lo cierto es que reflexionando todo esto he llegado a una pequeña conclusión, que puede no ser del todo válida, ni una regla como tal; pero creo que no existen personas “buena o malas para ti”, simplemente hay personas que son las adecuadas para ti. Puede que no sean unos galanes de cine, puede que no tengan el carácter más lindo del universo, las que te retan constantemente, las que te llegan a desesperar, las que te dicen tus defectos directamente y que llegas a creer que no te aman. Sin embargo, que llenan una parte de ti que está vacía y que por ende, en pocas palabras, te complementan. No por ello, significa que tengan que maltratarte emocionalmente, son cosas distintas, lo tremendamente difícil es diferenciar una cosa de la otra, y claro, esperar a que llegue el adecuado para tu vida. Pero supongo que cuando lo encuentras, lo sabes. Hay algo en tu corazón y en tu mente que afirma que es así.

1 comentario:

Matilde dijo...

cuando llega esa persona no hay preguntas para hacerse, no es necesario. Si esa persona se confabula contigo, se sumerge contigo en el interior, entonces lo demás pasara siempre a un plano físico dual. La permanencia que tengas ambos en el ser los llevará a lo verdadero.